Microrelato·Relatos

Mis participaciones para el LMDEinktober

concurso-microrrelatos.PNGComo muchos sabréis, el LMDEinktober es un concurso que se ha lanzado este mes pasado de agosto como iniciativa para escritores. El objetivo era emular el Inktober, exclusivo de dibujantes, pero para escritores. Y el resultado ha atraído a mucha más gente de la esperada, o eso creo. Consistía en escribir un mircrorrelato de no más de 150 palabras sobre un fondo; plano o con una imagen, con la siguiente lista de palabras y subirla a Twitter con el hashtag #LMDEinktober. Además, si querías que alguien te corrigiese los errores podías poner el hashtag #AceptoCríticas.

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Días grises·Poesía, o yo que sé

Es hora de romper Granada

Llego a casa, saco la llave e intento, bajo los efectos de un par de copas rebeldes y sobrecargadas, obligarla a entrar en la cerradura y abrir la puerta de una cárcel a la que suelo llamar hogar.

Miro al infinito, oscuro, que me aclama donde las escaleras acaban, e inevitablemente mis pies hablan mientras mis lágrimas callan. Salen disparados de allí, espantados por una mirada a una cama dentro de un recuerdo donde ella ya no está bajo las sábanas.
Demasiado lento, la mochila pesa; está cargada hasta las trancas. De momentos que se nos escapan, de remordimientos que luchan por volar, de recuerdos que me ciegan la mirada. Sigue leyendo “Es hora de romper Granada”

Días grises·Poesía, o yo que sé

La chica imposible

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Locura lleva su nombre, tiene la sonrisa más bonita del mundo y un blanco nevado que cubre su piel. Casi parecía hielo y a veces, junto a la niebla, cuando iba a la plaza del pueblo, podía verse, tras su piel, el dulce brillo de su alma.

Locura es egoísta. Quiere que el viento lleve su aroma, que la luna refleje su mirada, que las nubes representen su figura indefinida, que los sueños creen realidades y su realidad deje de ser poco más que una pesadilla. Sigue leyendo “La chica imposible”

Días grises·Microcuento·Poesía, o yo que sé

Súplica a la locura.

Locura tuvo la sonrisa más bonita del mundo y un blanco nevado que cubría su piel.
Casi parecía hielo, y junto a la niebla, cuando iba a la plaza del pueblo, podía verse, tras su piel, el dulce brillo de su alma.

Locura tuvo, y retuvo, todo tipo de sensaciones.
Odió al tiempo por pasar demasiado rápido, y a la tristeza por visitarla cada noche.
Lloró a la vida por ser tan efímera, e ignoró a la felicidad por serle tan esquiva.
Locura fue una chica de extremos. Que le den a los grises, que su pelo es muy negro.
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Días grises·Poesía, o yo que sé

A medida.

¿Una copa? Sí, gracias. Cortita, solo hasta la mitad.
Con una pizca de su voz, un secreto oculto en su mirada y un poco de hielo seco.
Sin agitar, gracias. Así está perfecto.

Alguien debería decirle al tiempo que se detenga. La lluvia sabe amarga y el tifón nos empapa.
No sé si es normal que todo dé vueltas, pero empieza la batalla.
Tal vez debiera parar. O no, que coño ¡Viajemos!
Hasta el fin del mundo. Hasta el extremo, donde nada sea demasiado lejos y el mundo sea honesto.

¿Y qué soy yo si tu mirada me hace grande? ¿Un gigante entre paja en busca de la princesa olvidada?
Aparta la aguja, sólo se ha partido el alma. Aún respira, no sangra.

¿Un café? Vale. Muy cargado. Con granos dulces, su sonrisa no es nada amarga.
Intenso. Que los nervios afronten su mirada y la piel se erice.
Amargo, pero no fuerte. Como el nudo en mi garganta, que se deshaga.

Cerca, siempre.
Tanto que el aliento sea improvisado y la respiración se comparta.
Tanto que si tú hablas, yo calle. Si tú andas, yo ande. Si tú lloras, yo te pare.
Tanto que un susurro sea un grito. La vida, un destino, y tu sonrisa la parada perfecta.
Tanto que muera en la garganta. Que se crucen nuestras almas y las palabras sean innecesarias.

¡Basta!
Apagad la maquinaria, que ella ya está acabada.
A medida, y sin fallas.